Casi el 20% de la población joven migrante ha sentido
discriminación, frente al 11% de la población autóctona, siendo una de cada
cuatro personas jóvenes navarras nacidas en el extranjero. Así se refleja en el
estudio ‘Juventud y movimientos migratorios. Trayectorias de
movilidad residencial, identidades y convivencia intercultural de la juventud
navarra’, elaborado por el Instituto Navarro de la Juventud, en
el que se expone a las personas jóvenes como diversas, dinámicas y
comprometidas.
La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, Begoña Alfaro, presentó el citado estudio, en una rueda de prensa en la que remarco que “la diversidad no es una excepción sino una norma con la que ya vivimos en nuestra comunidad. En este sentido, ha expuesto que “casi una de cada cuatro personas jóvenes navarras ha nacido fuera de España y, si ampliamos la mirada, un tercio proviene de familias donde ambos progenitores han nacido en el extranjero”. En la presentación, estuvo acompañada por el director gerente del Instituto Navarro de la Juventud, Txema Burgaleta, y la directora general de Políticas Migratorias, Eva Gurría.
Para realizar este estudio, el Instituto Navarro de la
Juventud ha llevado a cabo 701 entrevistas a jóvenes entre 16 y 30 años de los
cuales un 68% ha nacido en Navarra, un 7,8% procede de otras Comunidades
Autónomas y un 23,9% ha nacido en el extranjero. Además, en cuanto a la
ocupación actual, el 52% se encontraba trabajando y un 49% estudiando.
Txema Burgaleta, Director Gerente del
Instituto Navarro de la Juventud comentó el carácter “claramente plural” de la
juventud respecto a las creencias religiosas ya que “alrededor de un tercio se
identifica como católico, pero destaca un porcentaje muy elevado de personas
jóvenes agnósticas, ateas o sin adscripción religiosa, que en conjunto superan
el 55%. Algo que ya nos habla de una juventud diversa, plural y con
trayectorias muy distintas”.
Además, el estudio señala que casi tres de
cada diez personas jóvenes proceden de familias en las que ambos progenitores
nacieron en el extranjero, lo que indica que “la diversidad no es un fenómeno
reciente, sino ya plenamente integrado en la estructura social de Navarra. En
conjunto, estos datos reflejan que la juventud navarra crece en entornos
familiares cada vez más multiculturales, donde conviven raíces locales,
nacionales e internacionales” ha aseverado.
Con respecto al ámbito lingüístico, “el
castellano se consolida como espacio común, especialmente en el espacio
público, el euskera aumenta su uso fuera del hogar respecto al familiar
asociado a contextos educativos y comunitarios y las lenguas de origen
extranjero tienden a mantenerse en el ámbito familiar”.
En cuanto a la identidad cultural, más de la
mitad de la juventud se identifica principalmente con Navarra, la identidad
española ocupa el segundo lugar mientras que entre jóvenes de origen migrante
adquiere mayor peso la vinculación con la cultura de origen familiar.
Burgaleta declaró que la juventud navarra
“está comprometida con valores como la igualdad, los derechos humanos, la
solidaridad y la convivencia intercultural, aunque el activismo y el compromiso
social aparecen más interiorizados y declarados entre las mujeres”.
Por otro lado, el estudio remarca que "el
compromiso juvenil no se articula únicamente a través de la participación
formal o del activismo visible, sino también mediante formas culturales de
expresión que, con intensidades diversas, reflejan valores, actitudes y
posicionamientos ante el cambio social."
Finalmente, Eva Gurría, Directora General de
Políticas Migratorias ha denunciado que “el colectivo de jóvenes migrantes es
quién ha sentido más la discriminación con datos preocupantes de los centros
educativos o en los espacios de ocio que son los dos lugares en donde la
juventud migrante se ha sentido más discriminada. Casi el 20% de la población
joven migrante ha sentido algún tipo de discriminación frente al 11% de la
población autóctona, destacando el origen de esta discriminación por la forma
de hablar de los migrantes, por la religión o creencias o por la forma de
vestir, algo en consonancia con los estudios de discriminación que se dan en
otros lugares”.
A pesar de ello ha concluido que “la población
joven migrante está, mayoritariamente, bien integrada en la sociedad navarra si
bien es cierto que hay numerosos puntos de mejora y que los comportamientos de
rechazo a ellos y ellas es muy superior que los que sufre la juventud
autóctona. Es un campo en el que debemos seguir trabajando porque, como he
dicho al principio, la integración de los hijos e hijas de personas migrantes
es una preocupación, un reto y una oportunidad para este gobierno”.
